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martes, 2 de marzo de 2010

Carlos Andres Perez - El hombre de las dificultades








Hay un viejo adagio muy venezolano que dice “recordar es vivir”, entro en mi memoria por efímeros segundos, y busco por instantes tiempos que han quedado impresos en mi reminiscencia. Una imagen me asalta, una que nunca olvidare en mi vida. Son dos hombres, uno más alto que el otro desplazándose en una limosina negra al descubierto. Ambos hombres llegando a la plaza Bolívar de Caracas, escoltados fuertemente se pararon justo frente mis ojos, como por designio de Dios. Yo un niño apenas de 7 años, cargado sobre los hombros de mi padre, escuchaba la algarabía de la gente, sus gritos, estaba incrédulo.

Sorprendido tal vez de tanta emoción pero no asustado; escuchaba a mi padre gritar ¡Viva el Rey! ¡Viva el Rey! en repetidas oportunidades, su emoción era indescriptible, no era de extrañar pues él como miles de canarios y españoles, ante el rugir de los cañones de la guerra civil española, llegaron a esta tierra después de 45 días en un barco, en condiciones duras, durmiendo sobre sacos de papas. Mi padre con tan solo 8 años fue recibido por mi tío, quien a duras penas tenía tan solo 12 años de edad. Ahora a esta edad, comprendo su emoción, sus sueños de libertad, la búsqueda de un mejor vivir, amando este país más que nadie, y siendo más venezolano que nadie. Recibí de esos dos hombres un cariñoso saludo. Ellos me estrechaban las manos ante mi sonrisa picara, no recuerdo sus palabras. Lo cierto, es que estos dos semejantes siguieron saludando a la gente hasta perderse en la multitud, yo no sabía que ese día en mi corta existencia hasta esos momentos, había acudido a una cita con la historia.

Esos dos hombres eran CARLOS ANDRES PEREZ y EL REY JUAN CARLOS DE BORBON, dos seres, dos personajes que indudablemente cambiaron el rostro y la historia del siglo XX y XXI.

Hablar de Carlos Andrés Pérez es remontarse a una historia de la Venezuela mágica del siglo XX. De esa Venezuela rural que empezaba a tener sus primeros caminos, alumbrados por las noches con la luz de los cocuyos, en que los sueños de libertad estaban comenzando en un país convulsionado por la dictadura de JUAN VICENTE GOMEZ. El exilio, la clandestinidad, la ferria lucha política, los odios, las venganzas, las pasiones, el carisma, los intentos de golpes de Estados, los logros, los triunfos, la guerrilla, un congreso hostil otro no tanto, los hilos de las elites empresariales que trataron de someterlo, los paquetes económicos de Miguel Rodríguez, el colapso de la Democracia, el caracazo, la gloria de haber sobrevivido insoluto de un magnicidio, su verbo encendido, sus amores, su pasión, lo hacen a él un ser con una experiencia y visión excepcional como muy pocos.

Nació en Vega de la Pipa, jurisdicción de la ciudad de Rubio, (Táchira), el 27 de octubre de 1922, en el seno de una familia dedicada al cultivo y comercio de café. Su padre, Antonio Pérez Lemus, fue un hacendado y comerciante de ascendencia española y canaria nacido en Chinácota, Departamento Norte de Santander, Colombia pero radicado en Venezuela desde fines del siglo XIX. Su madre Julia Rodríguez era una venezolana nacida en la ciudad de Rubio, hija de un hacendado prominente local y nieta de refugiados de la Guerra Federal provenientes de Barinas. Casados en 1905, el matrimonio de Antonio y Julia produjo 12 hijos del cual Carlos Andrés fue el penúltimo. Sus otros hermanos son: Nicolasa, Ana Julia, Antonio, Germán I, Ángela, Germán II, Jorge, Luis, Francisco, Miguel Ángel y Armando. Estudió educación primaria en Rubio en el Colegio María Inmaculada, hasta 1935, sexto grado y el primer año de bachillerato.

La dictara tuvo un profundo impacto sobre la familia Pérez. Querellas legales contra un primo del dictador por deudas sin pagar, unidas con la crisis en los mercados mundiales y la consecuente baja en los precios de café, contribuyeron al declive de la salud de Antonio Pérez y de los ingresos familiares. A su muerte en 1936, la viuda Julia Pérez se traslada con sus hijos a Caracas y es ahí donde Carlos Andrés completa el bachillerato, en el liceo Andrés Bello de esta ciudad, graduándose de bachiller en filosofía. Ya durante este tiempo, mostró sus inclinaciones por la política, al actuar como presidente del Centro de Estudiantes de dicha institución. Se casó en 1948 con su prima Blanca Rodríguez teniendo de ese matrimonio 6 hijos: Sonia, Thaís, Martha, Carlos Manuel, María de Los Ángeles y Carolina. Políticamente admirable en 1938, se incorpora a las filas del Partido Democrático Nacional, que luego daría origen al partido Acción Democrática (AD) en 1941. Siendo conocido generalmente por sus iniciales CAP.

Inició estudios de derecho en la Universidad Central de Venezuela, interrumpiéndolos por los cambios políticos que se produjeron en el país como consecuencia del 18 de octubre de 1945, que lo llevó a desempeñar importantes cargos políticos: secretario privado del presidente de la Junta de Gobierno, Rómulo Betancourt, y secretario del Consejo de Ministros. En 1946, fue electo diputado a la Asamblea Legislativa del estado Táchira y en 1947, diputado al Congreso Nacional por la misma entidad federal. En 1948 durante el derrocamiento del escritor y representante de su partido, el presidente Rómulo Gallegos, fue detenido al participar en los esfuerzos por instalar en Maracay un gobierno de emergencia que supliera, conforme a la Constitución, al presidente depuesto por el golpe de estado del 24 de noviembre. Permaneció un año prisionero en Caracas (1949), hasta que fue expulsado del país.

Regresó clandestinamente a Venezuela para incorporarse a la resistencia que desarrollaba el partido Acción Democrática en contra de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, siendo arrestado y confinado en Puerto Ayacucho. Tras una segunda expulsión, se unió en La Habana a Rómulo Betancourt. En 1952, pasa a vivir en San José de Costa Rica con su esposa e hijos, donde permanecerá durante el resto de la dictadura, ejerciendo la profesión de editor y periodista junto con sus actividades dentro de la comunidad de exiliados venezolanos. Sus gestiones durante ese periodo, especialmente al derrotar los levantamientos militares y a las guerrillas de izquierda que Betancourt había aislado políticamente a principios de los años 1960, le dieron la fama de hombre fuerte e incorruptible. Pérez fue nominado candidato de AD con el apoyo de su fundador Rómulo Betancourt con el objetivo de recuperar el poder en las elecciones del 9 de diciembre de 1973, lanzando la consigna "Democracia con energía".

En política exterior, Pérez -como hizo su predecesor Rafael Caldera- rompe parcialmente con la "Doctrina Betancourt" y restableció relaciones con Cuba en diciembre de 1974; se opuso a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle (Nicaragua) y apoyó al "hombre fuerte" de Panamá, Omar Torrijos, en sus negociaciones con Estados Unidos para la entrega del Canal de Panamá. Mantuvo buenas relaciones con el resto de gobiernos de Hispanoamérica y Europa, especialmente con España y con Nicolae Ceauşescu, además de Oriente Próximo, República Popular China y la URSS. Nacionalizo el petróleo, se acogió a las medidas del FMI, unifico la tasa cambiaria, racionalizo y elimino los aranceles de importación, redujo el déficit al menos de 4%, aumento la gasolina, entre otras medidas. En marzo de 1993 el Fiscal General de la República, Ramón Escobar Salom, introdujo una solicitud de antejuicio de mérito en su contra por el delito de "peculado doloso" y "malversación" de 250 millones de Bolívares (17 millones de dólares en esa época) de la partida secreta por cuyo manejo era responsable.

Durante el proceso se reveló que dicho dinero había sido utilizado para ayuda internacional (protección) a la Presidenta Violeta Chamorro en Nicaragua y la vicepresidenta Yesseany Medina Parra. Una vez retirado de la Presidencia de la República Pérez fue confinado en el Retén Judicial de El Junquito y de allí, en aplicación de las previsiones legales relativas a límites de edad para el encarcelamiento, pasó a arresto domiciliario en su Quinta "La Ahumada", donde fue recluido en espera de la sentencia del caso. El 30 de mayo de 1996, la Corte Suprema de Justicia lo condenó por "malversación genérica agravada" a 2 años y 4 meses de arresto domiciliario. No se pudo comprobar la apropiación indebida de fondos públicos.

Visto el extraordinario aporte hecho por Carlos Andrés Pérez Rodríguez a la historia y la Democracia del país, siendo el hombre, el caudillo de las dificultades y por cuanto su voz sigue siendo una luz en medio tantas dificultades actuales, aquí les dejo la transcripción de tal vez la última entrevista hasta nuestros días fue hecha al “Gocho”, como era conocido entre sus compañeros de AD por el escritor LEONARDO PADRON. Entrevista que servirá como testimonio de una vida sencillamente particular dentro de la política venezolana:


“LA SOLEDAD ES UNO DE LOS COMPAÑEROS MAS FIJOS DE UN PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA”

SALA DE ESPERA

THE PALACE, ASI SE LLAMA el obvio edificio donde vive Carlos Andrés Pérez (Rubio, Venezuela, 1922) en Miami. El cabecilla de la Gran Venezuela. El antiguo líder del Tercer Mundo. Las dos veces presidente. El cien veces culpable. El que habita los dos lados de la moneda. La leyenda negra de nuestra democracia. El inolvidable, a punta de Hugo Chávez escupir su nombre todos los días como una gripe mal curada. Al que catalogan como el primero, el potencial, el seguro magnicida del actual Presidente de Venezuela. Pero el asombro me sacude la mirada cuando llego a su apartamento en Bal Harbor y consigo a un hombre enjuto, disminuido y con la mirada perdida en un fantástico pero desolador cuadro de Héctor Poleo. Confieso que me arraso la imagen, Carlos Andrés, el hombre que saltaba los charcos imposibles, el que caminaba kilómetros de país mientras sus seguidores jadeaban de cansancio, el de la “democracia con energía” es ahora una figura traslúcida, frágil como un bostezo, con la mitad del cuerpo paralizada y con la risa convertida en un rictus macabro.

Alguien había colocado un cojín sobre su asiento para intentar el espejismo de verlo erguido. Pero un derrame cerebral ocurrido un año atrás lo tiene ahora rasgando el vacío. Pienso, con cansancio, que la acusación de Chávez no puede ser más absurda. El único magnicidio posible de ejecutar por Carlos Andrés Pérez es el que está ocurriendo consigo mismo.

Fue una entrevista difícil, llena de silencios y neblinas. El accidente cerebro vascular sufrido por el ex presidente hizo que sus repuestas fueran excesivamente parcas y lacónicas. Nada que ver con el hombre de verbo encendido que la historia conoce. Nadie me había advertido de la magnitud de su condición. Un enjambre de familiares escoltaba mis preguntas con acuciante vigilia. Incluso, me pidieron que evitara preguntas sobre Hugo Chávez. Querían evitar alguna intemperancia verba que lo arrojara a nuevos problemas judiciales. Pero no resistí la tentación de hacerlo. Y fue allí, el único momento de la entrevista donde todo él pareció despertar. La sola mención de Chávez fue como un latigazo. Un relámpago de ira lo reconoció de arriba abajo. De igual forma, valga decirlo, a lo largo de la entrevista, su brevedad era la punta de un iceberg que encierra toda una actitud ante el juicio de los tiempos. Allí estaba, a pesar de todo y braceando en el limbo, el incansable luchador de antaño.

POSTAL

PENSEMOS POR UN MOMENTO EN CUANTOS de los aproximadamente seis mil millones de habitantes que hay en el planeta han vivido la circunstancia de haber sido presidente de su país dos veces. Muy, pocos pero muy pocos, ciertamente. Esa circunstancia excepcional es la que signa, entre otras marcas de guerra, a nuestro entrevistado de hoy. Estamos hablando de Carlos Andrés Pérez, uno de los políticos más controversiales y llamativos de toda la historia contemporánea de Venezuela. Un hombre amado y odiado en exceso. Héroe para unos y villano para otros. Quizás ha sido uno de los políticos de nuestra era democrática que más vicisitudes ha vivido: cárceles, clandestinidad, triunfos memorables, exilio, golpes de estado, apogeo, intentos de asesinato, horas de inmensa soledad y horas multitudinarias, mitificación, enlodamiento.

Definitivamente, Carlos Andrés Pérez es un hombre que nació para inscribirse en la memoria colectiva de todo un continente, un hombre que ha vivido las dos caras de la fama: la buena y la mala. ¿Cuánta verdad y cuánta mentira hay en el lienzo de su historia? Aun en el otoño de su vida, Carlos Andrés Pérez sigue generando titulares de prensa, polémicas sin final y reacciones de estupor o encantamiento. Hoy hemos querido acercarnos al cansancio de sus ojos, a la imposible serenidad de sus años y al costal de sus vivencias, para hacer juntos el inventario de una vida marcada por la batalla.


¿Carlos Andrés Pérez es un guerrero vencido, un guerrero traicionado o un guerrero que la historia absolverá en su debido momento?
Un guerrero que sigue en la pelea, por supuesto.

¿Usted no siente que ha llegado el reposo del guerrero?
No, no ha llegado.

Si hablamos de lo que significa ser un político, desde todas las lecturas que implica ese oficio, ¿cuán sincero puede ser un político?
Tolo sincero que su vida le permita ser.

¿No siente que a veces el arte de la política es también el arte de poder camuflar algunas verdades en aras de un objetivo?
Eso depende del político que sea.

Presidente, ¿podemos arriesgarnos a hablar con extrema sinceridad y hacer un ejercicio de reflexión y de auto evaluación para decir en voz alta las cosas que quizás no supo haber bien cuando tuvo en sus manos las riendas de un país?
Como usted quiera.

A estas alturas de su vida, ¿de cuales decisiones que tuvo que tomar en su momento se arrepentiría?
Es difícil arrepentirse. Cuando uno tomó la decisión, fue porque creyó que eso era lo mejor que podía hacer.

Según Henry Kissinger, a quien usted conoció personalmente, el noventa por ciento de los políticos le da mala reputación al otro diez por ciento ¿Está de acuerdo con ese concepto?
No sé, porque yo no le di mala reputación a nadie.

¿No se atreve a sincerarse y decir el nombre de alguien que quizás no fue lo eficaz que usted esperaba durante sus gobiernos?
No se lo puedo decir, pero hubo mucha gente que no fue eficaz.
Nikita Kruschev dijo, con un gran sentido del humor, que los políticos son siempre iguales, que prometen construir un puente incluso donde no hay un rio. ¿Qué opina usted de esa frase? A veces los políticos hablan con mucho sarcasmo del oficio de la política. Creo que la política es uno de los oficios más serios y comprometedores que existe.

LA SOLEDAD DEL PODER
Carlos Andrés Pérez fue uno de los pioneros en la práctica de la llamada `diplomacia presidencial´, muy criticada por muchos y secundada por otros. Lo cierto del caso es que en su periplo por el mundo acumuló un record de relaciones con dirigentes de tanta importancia histórica que es imposible no preguntarle quienes fueron los que más lo marcaron.
Winston Churchil ha sido el personaje que más me impresión me ha causado.

¿Y cómo fue su relación con Fidel Castro?
Mala, porque no tengo ninguna estimación con él, nunca estimé ningún gesto suyo, por bueno que fuera.

¿Ni siquiera cuando él vino acompañarlo a su asunción como presidente de la república, en su segundo período?
Ni siquiera cuando eso.

Un humorista americano comentó, durante la presidencia de Ronald Reagan, lo siguiente: “Ahora resulta que Reagan consulta a un astrólogo, me alegra saber que consulta a alguien”. ¿A quién le consultaba Carlos Andrés Pérez cuando tenía que tomar decisiones transcendentales para su país?
Esto es muy difícil decir, porque la verdad es que uno tiene momentos muy difíciles y la soledad es uno de los compañeros más fijos de un presidente de Estado.

Cuando Jaime Lusinchi asumió el poder dijo una frase que me llamo mucho la atención: “No me dejen ser un pobre poderoso solitario”. Quisiera que me comentara sobre esa leyenda que hay en torno a la soledad del poder. ¿Es realmente una situación de excesiva soledad?
Si, es mucha soledad, pero es que son las mismas características del poder, que no admite compañías sino que requiere acción. Acción de quien lo tiene, del que lo posee.

¿Por qué cree usted que hay presidentes que tienen más de cuatro décadas en el poder y no lo abandonan? ¿No hay acaso un enamoramiento del poder?
El poder puede provocar enamoramiento … así es.

¿Usted se arrepiente en algo de su segundo mandato? ¿Hubiera preferido que la gente lo recordara por su primer mandato presidencial?
No, mis dos mandatos están definidos por acciones concretas y diferentes y en ambos hay hechos de gran importancia.

Si usted tuviera que pedirle perdón al país por algo, ¿Por qué le pediría perdón?
Eso si es difícil decirlo. Creo que eso depende mucho también de hacia donde se mire, de a quién hay que pedirle perdón.

Me refiero al país, al pueblo de Venezuela, a su pueblo.
Yo no hice nunca nada contra el pueblo. Nada. Si algo salió mal fue porque salió mal, no porque yo traté de hacerlo mal, o porque deseara una cosa mala para mi pueblo.

¿Qué es lo que más extraña del poder?
La posibilidad de hacer cosas de mandar.

¿Quién es para usted el político más brillante de toda la historia de Venezuela?
Yo creo que Rómulo Betancourt.

¿Y si ampliamos la pregunta y abarcamos la historia de Venezuela desde la Independencia hasta el presente ¿Quién sería el político más brillante?
Es que los seres de la Independencia no los podemos comparar con nadie. Ellos son únicos y lograron lo que más deseábamos la libertad.

De todos nuestros próceres, ¿Cuál es el que más admiración suscita en usted?
No hay duda que Simón Bolívar. Fue un genio, y a mí no me cabe la menor duda, al que no se le ha dado todavía la posición que merece.

¿Siente que a Bolívar todavía no se le ha dado la posición que merece?
Si.

LAS PASIONES DE CAP

¿Como ha tratado el amor a Carlos Andrés Peréz?
Aquí me tiene. Mi familia me ha tratado bien. Yo no soy un hombre de muchas mujeres porque no creo que ese sea el destino del hombre, pero si me parece que un hombre sin compañía femenina no es hombre, no tiene vida.

¿Qué es lo peor que han dicho de Carlos Andrés Pérez?
Eso sí que no lo sé.

¿Qué será lo peor que han dicho de mí?
Dígame algunas cosas malas que haya dicho de mí.

Como decía al principio de esta conversación, a usted lo han amado muchísimo y también lo han odiado mucho. Hay quienes lo han llamado corrupto.
¡Corrupto no soy! Eso sí lo defino desde el primer momento. ¡Corrupto no fui, ni soy! … Yo creo que he cometido muchos errores en mi vida, pero no sabría, en este momento, precisar cuáles.

Quizás es de nobles reconocer alguna virtud en el enemigo o el adversario. ¿Podría nombrarme al menos dos virtudes de Hugo Chávez?
Si tuviera una sola virtud, la nombraría, porque valdría la pena que el presidente de nuestra República tuvieses virtudes. Eso es lo que uno quisiera. Ninguno de nosotros quiere un presidente malo, y si resulta malo no es por culpa de nuestra sino por culpa de él mismo que ha sido capaz de hacer cosas buenas.

¿No cree usted que mucha de la gente que ahora sigue a Hugo Chávez, fue la misma gente que lo siguió a usted?
Es ese mismo pueblo venezolano, estoy de acuerdo.

¿Por qué cree usted que lo siguen con tanta pasión? Quizás con las misma pasión que lo seguían usted
Es una falsa emoción.

¿Una falsa emoción?
Si, una falsa emoción. En realidad este hombre no merece nada.

¿Cree usted que Hugo Chávez es un espejismo? Pero no se le puede negar que tiene mucho carisma …
Es que el carisma no quiere decir nada por sí solo.

Pero el carisma sirve para llegar al poder, ¿no?
Y también sirve para muchas cosas malas.

En todo caso, el próximo líder que surja de Venezuela deberá tener cierta dosis de carisma para conquistar el poder. Usted mismo tuyo mucho carisma.
Claro que si… de acuerdo, de acuerdo.

LOS RETOS DE LA POLITICA

¿Qué cree usted que va a pasar con un partido tan emblemático como lo fue Acción Democrática?
Hoy no existen partidos en Venezuela. Hay que recrearlos o hacer otros partidos.

¿Ni siquiera Acción Democrática y COPEI?
Ninguno.

¿Y qué piensa de los nuevos partidos, por ejemplo, que piensa de Primero Justicia? ¿Qué significa para usted un partido como ése?
Trataron de ser algo, pero no fueron nada.

¿Cuál siente usted que ha sido el mayor error de la oposición en estos años?
No constituirse en un movimiento de oposición sino entrar en un juego raro donde no se sabe quién es el gobierno y quién es la oposición.

¿Usted siente que en algún momento se llegó a confundir quién era gobierno y quien era oposición? Eso que se llamó la Coordinadora Democrática, ¿qué significado tuvo para usted?
Una buena palabra y un intento sin fondo.

Dada su experiencia política, ¿Qué consejo le daría usted a la gente que quiere revertir en Venezuela el orden actual de las cosas?
Que hay que andar con cuidado porque hay que saber qué es lo que hay que revertir y que es lo que hay que mantener. Yo no tengo eso claro.

¿No lo tiene claro?
No lo tengo claro.

¿Siente usted que hay mucha confusión en el panorama político de la oposición?
Mucha.

Que linterna de luz le daría usted a esa gente que definitivamente quiere otra cosa?
Que traten de mirar la realidad venezolana y que actúen de acuerdo con ella.

BANDA SONORA

AUDIO I

AL colocarse los audífonos, lo primero que escucha Carlos Andrés Pérez es la célebre ranchera “El rey” de José Alfredo Jiménez.

A usted le gustan mucho las rancheras.
Y esa me gusta muy especialmente.

¿Por qué le gusta ésta especialmente?
No sé ... tal vez porque plantea futuros.

¿Permanencias?
Si.

Habla Cesar Miguel Rondón, narrando desde la radio, en un amanecer inolvidable para Venezuela, las primeras horas del 4 de febrero de 1.992, cuando el entonces teniente coronel, Hugo Chávez, atentó contra la democracia en un infructuoso golpe de Estado.

AUDIO 2

Un grupo de paracaidista lanzó esta madrugada un ataque armado al palacio presidencial de Miraflores con la intención de deponer el mandatario Carlos Andrés Pérez., quien sin embargo, se encuentra a salvo, y afirmó que la asonada está siendo controlada: “Me dirijo a todos los venezolanos para que juntos repudiemos este hecho y para que digamos de una vez por todas que en Venezuela es el pueblo quien manda y que condice los destinos de la Nación y que su presidente cuenta con el respaldo de las Fuerzas Armadas y de todos los venezolanos”.

Cuando usted oye de nuevo el recuerdo de ese episodio, ¿Qué le pasa por la mente?
Nada en especial porque estaba muy tranquilo con mi conciencia. Yo no había participado en ninguna posibilidad de cambio violento de la situación venezolana.

Pero usted estaba siendo víctima de una agresión. ¿En qué momento, durante los acosos, durante los intentos de golpe de Estado contra su gobierno, llegó usted a sentir miedo, ese miedo que sienten todos los seres humanos?
En ningún momento porque no hubo ningún acoso. Ninguno de esos intentos de golpe de Estado llegó a ser un acoso.

Pero por lo menos hubo desconcierto, sorpresa, ante el intento de golpe de Estado por parte de Hugo Chávez.
No me desconcertó. Ni sabía quién era ese personaje. No lo había oído ni siquiera nombrar para entonces. Fue una sorpresa completa.

Se cuenta mucho que cuando usted regresó de Davos, Suiza, lo recibió el ministro de Defensa y le comento que había rumores de golpe pero que usted lo desestimo totalmente.
Cierto porque yo creía que en Venezuela no había condiciones de ninguna naturaleza para un golpe militar.

¿Y después no sintió que estaba subestimando a sus enemigos?
No creo que los hubieses subestimado, pues demostraron lo que eran en realidad.

Pero ahora están instalados en el poder. No lo tumbaron a usted en ese momento, pero están instalados en el poder.
Bueno, porque así es la lucha política.

GALERIA DE IMPOSIBLES

¿Dígame cuál es la ciudad imposible de olvidar para usted?
Caracas.

Una canción.
Alma llanera.

Un libro inolvidable.
Me he leído muchos y me gustan bastante los libros, hay muchos inolvidables para mí.

Un amigo.
También he tenido muchos amigos y me han sido fieles y los quiero mucho.

Un mandamiento personal, algo que usted asuma como principio de vida.
La Honestidad.

Un paisaje.
El de mi tierra.

¿Específicamente el paisaje de Rubio?
Sí, el de Rubio.

Una comida.
El sancocho criollo.

Una época del mundo.
La que he vivido.

Un pecado capital.
No creo en los pecados capitales. Todos forman parte de las actividades del ser humano.

Un lugar donde quisiera morir.
Mi tierra, Venezuela.

Una frase que se parezca a los que usted piensa de Venezuela.
Que Venezuela es el país donde es posible la felicidad.

¿Y piensa que estamos cerca o lejos de alcanzar la felicidad?
Nunca estaremos cerca de ella.

¿Nunca estaremos cerca?
Nunca estaremos cerca. Siempre será una ilusión.

¿No le parece una frase muy pesimista?
No es pesimista, porque eso no quiere decir que vivamos mal.

¿Pero quiere decir que la felicidad no es posible?
En realidad, lo que uno piensa que es la felicidad no es posible, no existe. Esa es la ilusión del ser humano.

¿Qué es lo que más añora de Venezuela ahora que está viviendo lejos de su país?
La manera de vivir en Venezuela es la que me gusta a mí. No participo de otro sentimiento. En la única parte donde me siento contento y satisfecho es en Venezuela. He estado en muchas naciones y en muchos lugares, pero en ninguno me siento satisfecho.

Ojalá se le ocurriera en algún momento contar sus memorias y lo que ha sido su vida política.
Lo estoy haciendo.

¿Y para cuándo tendremos la posibilidad de leerlas?
Para el próximo año.

¿Y va a contar todas las intimidades del poder?
Todo, todo, todo.

¿Todo?
Todo lo que hay por dentro de mí

¿Y todo lo que pasó en sus dos gobiernos?
¡Claro!

¿Vamos a saber cosas que todavía no conocemos hoy?
¡Claro! … y tal vez alguna cosa que me preguntaron y que no dije … Tendré que ver si las digo o no.

Consultas: Winkipedia, Los imposibles (Leonardo Padron)

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